La historia de Rosarito se remonta a tiempos antiguos, cuando las comunidades indígenas kumiai habitaban la región, viviendo en estrecha conexión con la naturaleza. Sin embargo, su desarrollo como ciudad comenzó oficialmente en 1925 con la construcción del Rosarito Beach Hotel, una joya arquitectónica que no solo transformaría la costa de Baja California, sino que marcaría el inicio de una era dorada para el turismo en la región.
Entre los sitios más emblemáticos de Baja California, La Casa de la Langosta destaca como un destino obligatorio para quienes visitan Rosarito, específicamente la localidad de Puerto Nuevo. Fundado en 1985, este restaurante se ha consolidado como el lugar por excelencia para disfrutar de la icónica langosta estilo Puerto Nuevo, un platillo que ha conquistado paladares por generaciones. La tradición de esta preparación se remonta a 1956, cuando el pescador José Plascencia, tras un día de pesca, llevó a turistas a su hogar y su esposa, Susana Díaz López de Plascencia, cocinó langosta frita en manteca, acompañada de arroz rojo, frijoles y las famosas tortillas «sobaqueras» de casi 30 centímetros de diámetro. Lo que comenzó como un platillo nacido de la casualidad, se transformó en una tradición que perdura hasta hoy, y que La Casa de la Langosta sigue sirviendo fielmente, con ese toque casero que honra los sabores originales.